Valencia capítulo I: Hombre a la deriva
lunes 28 de septiembre de 2009

Rincones de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Valencia, España.
17 de septiembre de 2009
Fotógrafo: papá.
Fotógrafo: papá.
En Valencia hay más cosas además de castillos (fuegos artificiales) y paellas.
Aquí llueve (y truena y relampaguéa) sin más explicaciones, las mismas que el mar no te da cuando te ofrece sus cálidas aguas, su playa impropia de una gran ciudad y su agradable brisa.
Parece que sí, que tras una semana, ya vivo aquí. Que ya tengo en mi cuarto mis cosas, en la cocina algunas provisiones y en el salón una maravillosa mezcla de culturas, lenguas y experiencias como compañeros de viaje.
De clases llevo pocas así que las conclusiones son todavía precipitadas, efímeras y temporales y cualquier parecido con la realidad, pura coincidencia. Aún así me atrevo a afirmar que Teleco es Teleco aquí y en Pekín y que hay cosas que nunca cambian. Hay otras que sí y la organización, disposición, actividades e instalaciones de la UPV deben ser envidia de media España.
La vida ni tan distinta ni tan similar es simplemente... otra, pero esta vez solo ante el peligro.
Ya he probado con los dedillos de los pies la temperatura del agua de la piscina; visto que está buena, sólo me queda sumergirme.
Igual que Mrs. Gaynor, sobreviviré.

















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