Requiem por un laptop
jueves, 20 de noviembre de 2008
Me dejaron cerca de casa; esos grandes "monstruos" que además de compañeros y amigos hacen de conductores, facilitaron que mi camino no fuera el de todos los días; pasé por aquellos lugares en los que, pese a ser parte importante de mi vida, a veces uno olvida las sensaciones, experiencias, sentimientos y anécdotas que un día vivio allí.
Recordando viejos tiempo el destino me deparaba una mala pasada.
Cuando llegué allí estaba como siempre, infalible, esa máquina que es mi brazo izquierdo, el derecho y parte de mi cerebelo.
Pero no, no se encendía. Hiperventilando nivel 1. Probé toda la casuística (*) de baterías, enchufes, conexiones ... nada. Aquel parpadeo infructuoso de luces, esas luces que tantas veces habían encendido sin problemas. No era pecata minuta. Era la muerte. Al menos la muerte provisional y sin demasiadas esperanzas de una solución rápida ni barata.
Pensé en maldecir mi mala suerte, esa que creo que siempre me acompaña pero que puede que aún no conozca. Diez segundos después me alegre enormemente de que mis problemas se redujeran a aquel ASUS que durante dos años y medio me había dedicado a castigar una y otra vez.
Me asome por la ventana. Suspiré. Volví a la habitación y allí a la izquierda seguía él, sin moverse durante los últimos años; a pie de cañón.
Suerte que mi casa es poco menos que un anticuario computacional totalmente interconectado.
Lo puse en marcha. Con buen criterio los programas más necesarios estaba instalados, el antivirus se auto-actualizó y al disco duro externo sólo hubo que cambiarle el cable. De "portátil" a "fijo".
A lo largo de los años he ido adoptando un manual de buenas costumbres informáticas en las que escasos días antes, el último apunte había sido dejar de lado el útil Thunderbird para centralizar mis cuentas de correo mediante Gmail. La misma idea, pero web. Dios bendiga a Google.
Un par de ajustes en Firefox y foxmarks acompañando a Gmail como salvador. La vida seguía igual.
Más lento, más grande, más perezoso pero más fiable; allí estaba Internet, mi correo, mis datos, mis cuentas. Portabilidad 100%.
Ahora no se qué será de mi portátil, si tendrá arreglo e incluso teniéndolo, si tendré que encomendarme al plug and pray, cada tarde, cada noche.
Pero si se que los viejos amigos nunca fallan :)

Recordando viejos tiempo el destino me deparaba una mala pasada.
Cuando llegué allí estaba como siempre, infalible, esa máquina que es mi brazo izquierdo, el derecho y parte de mi cerebelo.
Pero no, no se encendía. Hiperventilando nivel 1. Probé toda la casuística (*) de baterías, enchufes, conexiones ... nada. Aquel parpadeo infructuoso de luces, esas luces que tantas veces habían encendido sin problemas. No era pecata minuta. Era la muerte. Al menos la muerte provisional y sin demasiadas esperanzas de una solución rápida ni barata.
Pensé en maldecir mi mala suerte, esa que creo que siempre me acompaña pero que puede que aún no conozca. Diez segundos después me alegre enormemente de que mis problemas se redujeran a aquel ASUS que durante dos años y medio me había dedicado a castigar una y otra vez.
Me asome por la ventana. Suspiré. Volví a la habitación y allí a la izquierda seguía él, sin moverse durante los últimos años; a pie de cañón.
Suerte que mi casa es poco menos que un anticuario computacional totalmente interconectado.
Lo puse en marcha. Con buen criterio los programas más necesarios estaba instalados, el antivirus se auto-actualizó y al disco duro externo sólo hubo que cambiarle el cable. De "portátil" a "fijo".
A lo largo de los años he ido adoptando un manual de buenas costumbres informáticas en las que escasos días antes, el último apunte había sido dejar de lado el útil Thunderbird para centralizar mis cuentas de correo mediante Gmail. La misma idea, pero web. Dios bendiga a Google.
Un par de ajustes en Firefox y foxmarks acompañando a Gmail como salvador. La vida seguía igual.
Más lento, más grande, más perezoso pero más fiable; allí estaba Internet, mi correo, mis datos, mis cuentas. Portabilidad 100%.
Ahora no se qué será de mi portátil, si tendrá arreglo e incluso teniéndolo, si tendré que encomendarme al plug and pray, cada tarde, cada noche.
Pero si se que los viejos amigos nunca fallan :)


















1 voces se dejaron oir. ¿A qué esperas? ¡Comenta!:
Hola!! Tengo un nombre nuevo , pero cuando visites mi nueva casa sabrás perfectamente quién soy jejeje
¿Quieres decir algo?
Di lo que quieras, aquí hablas tú (eso sí, se respetuoso).
Si vas a dejar SPAM o un enlace comercial puedes ahorrar tu tiempo, los comentarios están moderados precisamente para evitarlo (así que no aparecerán instantáneamente).
Un saludo, Mr. Prado.